레알 마드리드는 더 이상 버틸 수 없다

El Real Madrid ya no da para más

El Pais David Álvarez ES 2026-04-11 06:25 Translated
아르벨로아 감독의 팀은 매우 부정확한 플레이로 지로나와 반응 없이 비기며 라리가의 또 다른 부분을 바르셀로나에 넘기고 수요일 뮌헨에서 바이에른과의 어려운 역전을 위해 전체 시즌을 걸게 된다
봄이 진행됨에 따라 아르벨로아가 불러낸 그 매력으로 레알 마드리드는 그들의 행복한 봄 시절의 팀과 점점 덜 닮아간다. 라리가에서 바르셀로나를 끝까지 조여주기 위한 마지막 한 푸시가 예상되었지만, 말로르카에서 기운이 빠졌고 지로나전에서도 계속 기운을 잃어가며 똑같이 방향 감각을 잃고 더욱 부정확한 경기를 펼쳤다. 지로나는 베르나베우에서 비김을 거머쥐었고, 이는 바르셀로나가 에스파뇰을 상대로 승리할 경우 남은 7경기 중에 9점 앞서갈 수 있는 가능성을 남긴다. 이번 경기는 레알을 우승에서 멀어지게 하고 또 다른 무관의 낭떠러지로 한 발 더 가까이 밀어낸다. 수요일에 뮌헨에서 챔피언스리그 8강 2차전에서 바이에른을 역전하든지, 아니면 끝이다. 그러나 그 심연으로 나아가는 동안 말로르카전에서도, 지로나전에서도, 자신들의 관중과도 연결되지 못하고 있으며, 관중은 다시 화난 채로 그들을 배웅하며 독일에서의 이 불가능한 임무를 향해 떠나보낸다.

전반 종료 직후 그라디오에서 떨어져 나온 가장 정확한 해석은 진행 중인 레알의 쇠퇴와 조화를 이루는 의욕상실이었다. 또한 전반전이 끝나기 전에 어떻게 사그러져 갔는지와도 부합했다. 가자니가는 추가시간 마지막 분에 기회를 낭비했는데, 공을 앞에 두고 서 있던 중 브라힘이 비니시우스에게 신호를 보내 자신에게 다가와 공을 잡도록 강요했다. 하지만 브라질 선수도 시간이 남아 있었다. 그는 움직이지 않았고 경기는 그 공허함에 몇 초 더 걸려 있었다. 그때 브라힘이 속도를 올렸고, 골키퍼가 공을 잡았으며, 꺼내기 위해 준비했고, 역시 지루해 하는 심판이 그들을 라커룸으로 보냈다. 그라디오는 나약한 야유를 흘렸는데, 마치 숨을 고르기 시작할 때 공기가 빠져나가는 것처럼 들렸다.

현재 상황은 당혹스럽다. 마드리드는 라리가에서 멀리 있었지만 이 정도로 해이해질 정도는 아니었다. 바이에른과의 역전전이 훨씬 더 가깝지만, 그 불가능한 위업에 모든 것을 맡길 정도는 아니다. 그리고 그 가운데서 지로나전을 치렀는데, 가거나 가지 않거나 하는 그 중간에 있었고, 아르벨로아가 알리안츠에 나갈 때 촘아메니를 갖지 못할 줄 알고 있던 미드필드 테스트 같은 밤이었다. 카마빙가와 벨링엄을 모았고, 테스트는 초반의 짧은 경련 이후 임시방편의 또 다른 스푼을 더했다. 몇 분 동안 레알은 지로나를 한정하려는 어느 정도의 노력을 보여주었는데, 음바페와 비니시우스가 방어수들을 쫓는 몇 경기가 있었다.

그곳부터 모든 것이 낮아져 갔다. 마치 역간이 역 30km 지점에서 속도를 낮추기 시작했을 때처럼, 처음에는 그렇게 보이지 않는다. 이렇게 게임이 뭉개졌다. 공은 더 천천히 움직였고, 선수들은 덜 움직였으며 브라힘만이 자신만의 세계의 용기와 창의적인 열정을 유지했다. 그는 다른 주파수에서 진동했다. 공은 그가 가진 것일 때 생기를 얻었다. 뭔가 일어날 수 있다는 인상을 불러일으켰다. 비록 그 뭔가는 부정확함 속에서 희석되어 갔지만.

지로나는 그 기초가 무너지는 것을 매우 가까이서 관찰했고, 또한 침착했으며, 나가서 중원을 통해 너무 많은 어려움 없이 지나갈 준비가 되어 있었는데, 카마빙가와 벨링엄의 좁은 해협이 막히지 않은 곳이었다. 길의 끝에서 우나히와 에체베리가 그다지 큰 진땀을 흘리지 않고 슈팅 기회를 찾았다.

아르벨로아를 라커룸에서 본 후, 마드리드는 조금 정신을 차렸다. 벨링엄이 브라힘의 동요에 합류했고 페널티 박스에서 여러 번 만났다. 하지만 모든 것이 부정확함 속에 흩어졌다. 이것은 무디한 팀이었고 헝클어져 가고 있었다. 그때 발베르데가 다시 한번 왼쪽 20미터 지점에서 오른발을 걸었고 가자니가의 경악 속에 정확히 골대에 맞혔는데, 골키퍼는 공이 떨어질 거라고 확신하고 손을 뻗고 있었다. 게임에서 나오지 않은 것은 채찍 같은 슈팅에서 나왔다. 반대편에서 르마르가 우루과이 선수와 비슷한 위치에 도달했고, 왼발을 날렸으며 마드리드만큼의 헌신 없이 동점을 만들었고, 마드리드는 여전히 연결되지 않은 채로 또 다른 경기를 잃었다.

최후의 돌격이 예상되었지만, 그 마드리드는 더 이상 존재하지 않는다. 얽혀서 뮌헨의 최종 결정적 테스트에 나섰고, 이제는 유일한 것인데, 베르나베우의 질책을 안고.

El equipo de Arbeloa, muy impreciso, empata sin reacción contra el Girona, entrega otro pedazo de Liga al Barça y se juega ya toda la temporada a una difícil remontada el miércoles contra el Bayern en Múnich

A medida que avanza la primavera, ese encantamiento invocado por Arbeloa, el Real Madrid se parece menos al de sus primaveras felices. Cuando se esperaba el último empujón para apretar al Barcelona hasta el final por la Liga, se desinfló en Mallorca y siguió perdiendo gas, igualmente desorientado y más fallón, contra el Girona, que se llevó un empate del Bernabéu que deja al Barça la posibilidad de ponerse este sábado nueve puntos por delante si gana al Espanyol, con solo siete jornadas por delante. La caída de tensión les aleja del título y les acerca un poco más al precipicio de otro curso en blanco. O remontar al Bayern en Múnich el miércoles en la vuelta de cuartos de Champions, o nada. Pero mientras avanzan a ese abismo, ni se conectan contra el Mallorca, ni contra el Girona, ni con su grada, que volvió a despedirles enfadada, rumbo a esa misión improbable en Alemania.

La interpretación más precisa de lo sucedido cayó del graderío al final del primer acto con una desgana en sintonía con el progresivo decaimiento del Real. También a tono con cómo se había extinguido antes del descanso. Gazzaniga desperdició el minuto añadido, parado ante la pelota, mientras Brahim hacía señas a Vinicius para que se acercara y le obligara a agarrarla. Pero al brasileño también le sobraba tiempo. No se movió y el partido se mantuvo unos segundos más enganchado ahí, en el vacío. Entonces Brahim aceleró, el portero cogió el balón, se dispuso a sacar y el árbitro, también aburrido, les mandó a los vestuarios. La grada soltó una pitada lánguida, como quedándose sin aire al empezar a soplar.

El momento es desconcertante. El Madrid tenía muy lejos la Liga, pero no tantísimo como para dejarse ir. Tiene mucho más cerca la vuelta contra el Bayern, aunque no tanto como para fiarlo todo a esa gesta improbable. Y ahí se movía contra el Girona, en ese limbo de ir o no ir, en una noche que parecía de pruebas en el centro del campo, donde Arbeloa sabe que no tendrá a Tchouameni cuando salga al Allianz. Juntó a Camavinga y Bellingham, y el test añadió otra cucharada de provisionalidad después de un breve calambrazo inicial. Durante unos minutos el Real escenificó cierto empeño en encerrar al Girona, con un par de carreras de Mbappé y Vinicius persiguiendo defensas.

Desde ahí, todo se fue rebajando. Como el AVE cuando se encuentra a 30 kilómetros de una estación, que empieza a frenar y al principio no lo parece. Así se fue empastando el juego. El balón iba más lento, los jugadores se movían menos y solo Brahim sostenía el arrojo y el entusiasmo creativo de un mundo propio. Vibraba en otra frecuencia. La pelota se animaba cuando estaba con él. Provocaba la impresión de que podía suceder algo. Aunque ese algo se diluía en imprecisiones.

El Girona observaba el desfondamiento muy junto, tranquilo también, listo para salir y atravesar sin demasiadas dificultades por el centro, donde no llegaba a cerrarse el estrecho de Camavinga y Bellingham. Al final del camino, Ounahi y Echeverri encontraron tiros sin demasiado agobio.

Después de verse con Arbeloa en el vestuario, el Madrid se despabiló un poco. Bellingham se sumó a la agitación de Brahim y se encontraron varias veces en el área. Pero todo se disolvía en la imprecisión. Era un equipo romo que se deshilachaba. Hasta que Valverde, una vez más, cargó la pierna derecha desde 20 metros y acertó con la red ante el pasmo de Gazzaniga, que había extendido las manos convencido de que le iba a caer el balón. Lo que no salía del juego, brotó de un latigazo. Al otro lado, Lemar alcanzó un lugar parecido al del uruguayo, soltó la zurda y empató sin necesidad de tanta dedicación como el Madrid, que seguía sin hilar mientras se le iba otro partido.

Se esperaba una carga final, pero ese Madrid ya no está. Se enredó y enfiló a la prueba final y definitiva de Múnich, la única ya, con el reproche del Bernabéu.

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.