마라도나가 UNAM에서 디에고 리베라를 웃게 만든 날

El día en que Maradona hizo sonreír a Diego Rivera en la UNAM

El Pais Diego Mancera ES 2026-04-10 22:30 Translated
아르헨티나 대표팀은 1986년 월드컵에서 올림피코 우니베르시타리오 경기장의 잔디에서 데뷔했으며, 이곳은 순수한 역사를 숨 쉬는 문화 및 스포츠 성역입니다.
디에고 아르마도 마라도나는 셀 수 없는 이야기, 기록, 사건들을 간직한 인물입니다. 그의 인물상은 멕시코에서 치러진 1986년 월드컵 없이는 설명할 수 없습니다. 그 월드컵 여정은 올림피코 우니베르시타리오 경기장의 잔디에서 시작되었습니다. 멕시코 국립자치대학교(UNAM) 심장부에 위치한 이 경기장에서 그는 6월 2일 월요일 정오에 남한을 상대로 아르헨티나 대표팀으로 월드컵 데뷔를 했습니다.

사진 통신사들의 이미지들은 그 시대의 마법 같은 본질을 간직하고 있습니다. 그곳에는 멕시코와 아르헨티나 국기, 후지필름과 카멜 담배 광고가 있는 가득 찬 대학 경기장이 보입니다. 또한 UNAM의 스포츠 상징인 수십 마리의 퓨마들이 경기장 내부를 금색과 파란색 띠처럼 장식하고 있었습니다. 그 순간으로부터 거의 40년이 지난 지금, 경기장은 여전히 활기차며, 월드컵과 1968년 올림픽 경기로 인해 얻은 영원한 불을 유지하고 있습니다. 1968년 올림픽은 당시 라틴 아메리카의 어느 도시도 달성하지 못한 성과였습니다.

마라도나의 시우다드 우니베르시타리아에서의 첫날은 남한전이었습니다. 디에스(10번)는 아시아 팀으로부터 폭행을 당했습니다. 수비수들은 아르헨티나 선수를 차는 데 집중했고, 그것이 유일한 결과는 수주 후 월드컵을 들어올리게 한 축구의 분노였습니다. "그들이 나를 얼마나 때렸는지! 거의 모든 경기에서 11번의 파울을 했습니다. 일부는 나를 피투성이로 만들었습니다. 17번 선수는 이름이 기억나지 않지만, 나는 이미 그를 '쿵푸'라고 이름 지었습니다"라고 마라도나는 자신의 회고록에서 융무후 선수를 언급하며 말했습니다.

그 경기에서 펠루사는 호르헤 발다노에게 2번, 오스카 루제리에게 1번 총 3번의 골 어시스트로 기여했습니다. 그 3-1 승리는 알비셀레스테를 추진했습니다. 8일 후, 아르헨티나는 같은 경기장에서 불가리아를 2-0으로 이겼습니다. 아르헨티나의 이 두 경기는 6월 17일 정오에 있었던 이탈리아 대 프랑스 경기와 함께 올림피코 우니베르시타리오 경기장에서 열린 월드컵의 가장 유명한 경기였으며, 이 경기는 미셸 플라티니가 이끄는 프랑스 팀에 8강 진출권을 주었습니다. 마라도나 자신에 따르면, 시우다드 우니베르시타리아의 잔디는 그 월드컵에서 아스테카 경기장의 잔디보다 더 좋았습니다.

마라도나는 33년 후인 2019년 3월 12일 화요일, 이미 감독 모드로 시우다드 우니베르시타리아에 돌아왔습니다. 그는 2부 리그의 시날로아 도라도스를 이끌고 현지팀인 푸마스와 코파 MX 경기를 하기 위해 돌아왔습니다. "나를 지지해준 사람들에게 감사하고 싶습니다. 우리가 경기장에 도착했을 때 거의 비어있었고 나중에 우리를 기다리는 사람들이 있었던 놀라운 기억들이 떠올랐습니다"라고 그는 2019년에 말했습니다. 경기장은 아르헨티나 선수를 기리는 몇 가지 노래를 불렀습니다: "올레, 올레, 올레! 디에고! 디에고!"

올림피코 우니베르시타리오 경기장은 FIFA에 의해 월드컵 개최지로 고려되지 않았습니다. 이는 2018년 멕시코, 캐나다, 미국이 후보지로 선정되었을 때부터 알려진 사실이었습니다. 경기장은 안전상의 이유로 최대 20,000명의 수용 인원을 가지고 있습니다. 유네스코 세계 유산으로 지정되어 있기 때문에 근본적으로 수정되거나 현재 기준에 맞게 조정될 수 없습니다.

디에스와 그의 전설은 시우다드 우니베르시타리아가 2007년 유네스코 세계 유산으로 지정되었을 때 더욱 커졌습니다. 이는 그 문화적 가치와 독특함 때문이었습니다: 예술, 과학, 인문학의 결합입니다. 또한 자연과 벽화의 혼합입니다. 마라도나가 축구를 즐겼던 곳에는 디에고 리베라의 부조 벽화인 "멕시코의 대학, 가족, 스포츠"라는 제목의 작품이 있으며, 이는 이 경기장을 전 세계에서 예외적인 것으로 만듭니다. 화가는 1957년 70세의 나이로 사망했고, 축구 선수는 2020년 60세의 나이로 사망했습니다: 10년의 차이입니다. 두 디에고는 결코 만나지 않았습니다. 그들의 재능의 흔적, 혹은 그들의 유령들은 여전히 올림피코 우니베르시타리오에 떠돌고 있습니다.

La selección argentina debutó en la cancha del Estadio Olímpico Universitari en el Mundial de 1986, un santuario cultural y deportivo que respira pura historia

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Diego Armando Maradona es un personaje que cuenta inagotables historias, récords y sucesos. Su figura no se podría relatar sin esa Copa del Mundo de 1986 que jugó, gozó, burló, engañó y coronó en México. Ese camino mundialista comenzó en el césped del Estadio Olímpico Universitario. Esa cancha, en el corazón de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), le vio debutar con la selección argentina en el Mundial frente a Corea del Sur un lunes 2 de junio a mediodía.

Las imágenes de las agencias fotográficas guardan la esencia mágica de la época. Ahí se ve un repleto estadio universitario con banderas mexicanas, argentinas, anuncios de FujiFilm y de los cigarros Camel. Ahí también se ven las decenas de pumas, el emblema deportivo de la UNAM, que decoraban como un cinturón auriazul la parte interior del recinto. A casi 40 años de ese momento, el estadio está más que vivo, mantiene ese fuego perpetuo que ganó gracias al Mundial y también por los Juegos Olímpicos de 1968, un hito que ninguna ciudad latinoamericana había logrado entonces.

El primer día de Maradona en Ciudad Universitaria fue contra Corea del Sur. El Diez fue recibido por el conjunto asiático con una paliza. Los defensores se encargaron de patear tanto al argentino que lo único que provocaron fue la ira futbolera, misma que le hizo alzar la Copa del Mundo semanas después. “¡Cómo me pegaron, mamita! Me hicieron once foules, casi todos los del partido. Algunos me dejaron sangrando. Al número 17, no me acuerdo cómo se llamaba, pero yo ya lo había bautizado Kung Fu”, contó Maradona en sus memorias en referencia al jugador Jung Moo Huh.

En ese partido, el Pelusa contribuyó con tres asistencias de gol para Jorge Valdano en dos ocasiones y para Oscar Ruggeri. Ese 3-1 impulsó a la Albiceleste. Ocho días más tarde, Argentina superó a Bulgaria 2-0 en ese mismo estadio. Esos dos partidos de Argentina fueron los más célebres del Mundial en la cancha del Olímpico Universitario junto al Italia contra Francia del 17 de junio, igual a mediodía, un partido que le dio el boleto a cuartos de final al equipo francés guiado por Michel Platini. Según el propio Maradona, el pasto de Ciudad Universitaria era mejor que el del Azteca en ese Mundial.

Maradona regresó a Ciudad Universitaria 33 años después, el martes 12 de marzo de 2019, ya en modo entrenador. Lo hizo al frente de los Dorados de Sinaloa, de la Segunda División, para enfrentar a los locales, a los Pumas, en un partido de la Copa MX. “Quiero agradecerle a la gente que me apoyó. Me vinieron recuerdos increíbles de cuando llegábamos al campo y estaba semi vacío y al final había gente esperándonos”, contó en 2019. El estadio le dedicó unos cuantos cánticos en honor al argentino: “¡Olé, olé, olé! ¡Diego! ¡Diego!“.

El Estadio Olímpico Universitario no fue considerado por la FIFA para ser sede del Mundial. Esto se sabía desde 2018 cuando se le otorgó la candidatura a México, Canadá y Estados Unidos. El recinto tiene un aforo máximo de 20.000 personas debido a cuestiones de seguridad. Por su condición de Patrimonio de la Humanidad no puede ser modificado radicalmente ni ser adaptado a los estándares actuales.

El Diez y su leyenda se agrandó cuando Ciudad Universitaria fue considerada Patrimonio Mundial de la Unesco en 2007 por su valor cultural y algo único: la unión entre el arte, las ciencias y las humanidades. También la mezcla de la naturaleza y el muralismo. Ahí donde Maradona disfrutó de su fútbol también luce un mural en relieve de Diego Rivera llamado La universidad, la familia y el deporte en México, un sello que hace de este estadio algo excepcional en todo el mundo. El artista murió en 1957 a los 70 años, el futbolista murió en 2020 a los 60: diez años de diferencia. Los Diegos nunca coincidieron. Las huellas de su talento, o sus fantasmas, aún rondan por el Olímpico Universitario.

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